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TODO ES RELATIVO: LA DECISIÓN DE ESTUDIAR FÍSICA


Marie Curie pasó a la historia como la "madre de la física moderna".


Por Rania Guerrero


“¡Física!”, es lo que dije cuando me preguntaron qué carrera iba a seguir en la universidad; fue una respuesta que causó un poco de sorpresa y admiración entre familiares y amigos. Honestamente, no es una elección común, y mucho menos viniendo de una chica, ya que esta carrera tiene a su alrededor varios estereotipos de género que aún no se han podido erradicar. Por esto, considero que es importante hablar sobre el papel que ocupan los estereotipos con respecto al lugar que las mujeres tienen y han tenido en la ciencia.


En general el índice de estudiantes interesados en la carrera de física es bajo; sin embargo, ese número es mucho menor con relación a estudiantes mujeres. De acuerdo con el Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS) tan solo el 30% de personas que se encuentran investigando en el campo científico son mujeres; esto se debe principalmente a la falta de visibilización femenina en el campo científico y la baja exposición de las mujeres a este tipo de temas. No obstante, el problema principal radica en los estereotipos que envuelven no solo a la física, sino también a la ciencia, que afectan directamente a la decisión de las mujeres sobre sus preferencias hacia carreras como esta. Y es que en nuestra vida cotidiana, las mujeres nos hemos acostumbrado a escuchar comentarios inapropiados con relación a nuestra capacidad intelectual para estudiar carreras poco comunes como: “es carrera de hombres”, “es muy difícil y larga”, “las mujeres deben seguir carreras más cortas, más fáciles” o “las señoritas deben seguir algo más femenino”.


"De acuerdo con el Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS) tan solo el 30% de personas que se encuentran investigando en el campo científico son mujeres".

La historia, por el contrario, nos demuestra que, pese a todos los vientos en contra que han tenido que sortear las mujeres, existieron y existen mujeres que han aportado al estudio de la física y la ciencia. La fisicoquímica Marie Curie (Polonia, 1867-1934) fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel, por el cambio drástico que brindó al concepto de radiactividad en su época, por lo que se la consideró como una revolucionaria de la física. Por otro lado también está Lisa Randall (New York, 1962), física contemporánea que ha contribuido fundamentalmente al estudio de partículas y cosmología, explicando la función del universo por medio de la teoría de cuerdas lo que le ha llevado a ser reconocida con varios premios a través de los años. Un ejemplo más contemporáneo es el de Donna Strickland, una física canadiense que ganó el premio Nobel en 2018 gracias a sus descubrimientos en la tecnología láser y al desarrollo de láseres de alta intensidad y ultrarrápidos aplicados en el lente micro-cristalino del ojo humano, lo que la convirtió en la tercera mujer en ganar un Premio Nobel de física.


"No hay que tenerle miedo a marcar la diferencia, eso es justamente lo que hecho que muchas mujeres que al principio fueron vistas como “raras” hoy sean consideradas como grandes cerebros de la ciencia gracias a sus investigaciones y aportes".

Estas mujeres y muchas otras más han contribuido al entendimiento del universo y sus cambios físicos. Sin embargo, existen más mujeres que se han destacado por su excelente trabajo en otras áreas de la ciencia, como por ejemplo en bioquímica Jennifer Doudna, ganadora del premio Nobel de química en 2020. Muchos avances en el campo científico actual se lo debemos a mujeres perseverantes que se han convertido en el perfecto ejemplo de empoderamiento y desobediencia a los roles instaurados por la sociedad. Por lo tanto, es importante que las mujeres nos interesemos más en el campo científico, despojándonos de prejuicios, y lograr posicionarnos en puestos que han sido ocupados tradicionalmente por hombres. No hay que tenerle miedo a marcar la diferencia, eso es justamente lo que hecho que muchas mujeres que al principio fueron vistas como “raras” hoy sean consideradas como grandes cerebros de la ciencia gracias a sus investigaciones y aportes. Pero si queremos lograr que la ciencia esté cada vez más llena de mujeres, debemos empezar cultivando la libertad y la curiosidad desde niñas.

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